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¿Es normal sentirse mal a la vuelta tras las vacaciones? ¿Existe realmente el “síndrome post-vacacional”?

Por 10 septiembre, 2011 Sin comentarios

at-work-vuelta-al-trabajoLa vuelta al trabajo y a la actividad cotidiana tras el descanso vacacional implican para la mayoría de las personas cambios emocionales que repercuten en el estado de ánimo y la motivación. Es completamente normal que tras un cambio de actividad, después de un periodo de tiempo en el que hemos estado disfrutando de actividades gratificantes como suele ocurrir habitualmente durante nuestras vacaciones, con el abandono de dichas actividades placenteras y la vuelta a la rutina, a las obligaciones en el ámbito laboral y personal, nos sintamos tristes, con poca energía o poco interesados en las actividades rutinarias y echemos de menos la vida que acabamos de dejar atrás.

        Si bien se habla cada vez más en los medios de comunicación del llamado “síndrome post-vacacional”, no se puede hablar de tal síndrome en el sentido de un trastorno, de una respuesta anormal o problemática. Al contrario, dadas ciertas condiciones, cuando dejamos de emplear una gran parte de nuestro tiempo en actividades gratificantes y pasamos a dedicarlo a otras tareas menos gratificantes o que suponen un mayor esfuerzo, lo esperable es que acusemos el cambio y que necesitemos un tiempo de adaptación a la nueva situación. Como seres verbales que somos dotados de lenguaje y pensamiento, para la mayoría lo normal es que comparemos lo que hemos tenido y lo que tenemos (y que al comparar se nos haga más duro el presente). En este sentido, es normal que la vuelta requiera un esfuerzo extra, ya que nos toca superar los obstáculos que constituyen la desgana, el estrés, la sensación de cansancio, o las sensación de que todo se hace cuesta arriba y que es duro empezar el día o la semana.

oficinas-rascacielos-vuelta-al-estresSi es posible, es recomendable hacer la vuelta gradual, tomarnos algún día para recuperarnos si hemos estado fuera y la vuelta ha exigido un largo viaje, y para poner un cierto orden en nuestra vida que nos permita ir retomando las obligaciones de forma fluida. Hay que recordar que el esfuerzo y el descanso, el trabajo y el premio, son dos caras de la misma moneda, todos forman parte de la vida por más que “nuestra mente” se empeñe a veces en anhelar una vida sin esfuerzo y sin preocupaciones.