El mindfulness o atención plena, es una práctica que tiene una larga tradición en Oriente y que en las últimas décadas se está popularizando en Occidente sobre todo gracias a la adaptación que ha realizado la psicología desde una perspectiva científica.

Nos enseña a ser más conscientes de nuestra experiencia, estar más centrados en el presente sin dejar que el estrés, las preocupaciones, el malestar o los recuerdos, nos alejen del aquí y ahora.

Practicar el mindfulness significa aprender a estar más conectados nosotros mismos, con nuestras sensaciones e inquietudes, con nuestros sentimientos más profundos y con lo que está ocurriendo en el presente… Nos permite tener más paz interior y disfrutar más el presente, viviendo el día a día de forma más consciente. De esta forma aprendemos a funcionar sin el “piloto automático”, de forma más serena, y a “levantar el pie del acelerador”.

Cualquier persona puede beneficiarse de la práctica del mindfulness. Especialmente puede serte útil…

  • Si te sientes desbordado por la sobrecarga de responsabilidades, vives acelerado, siempre estás corriendo, sientes que se te pasan los días casi sin enterarte…
  • Si no consigues disfrutar del presente, nunca tienen tiempo para pararte a pensar cuáles son tus verdaderas prioridades en la vida.
  • Si estás continuamente luchando contra tus sentimientos o pensamientos.
  • Si te cuesta aceptar una enfermedad crónica o una situación difícil que no se puede cambiar.
  • Si te sientes superado por tu experiencia de pérdida, tristeza o incertidumbre, o por la tendencia de tu mente a criticarte a ti mismo, a sentirte culpable, avergonzado o preocupado en exceso…
  • Si crees que necesitas más paz y serenidad.
  • Nuestro estilo de vida nos lleva a vivir cada vez más acelerados, a implicarnos en más actividades, a tener más relaciones, o a exigirnos más cada día.
  • Las nuevas tecnologías, con todas sus ventajas, suponen una saturación considerable de estímulos en nuestras vidas. Llamadas telefónicas, mensajes de móvil o de correo electrónico, notificaciones en redes sociales, están continuamente reclamando nuestra atención y exigiendo una respuesta a inmediata.
  • Con demasiada frecuencia nos vemos haciendo varias cosas a la vez y disminuyendo la atención que dedicamos a lo realmente importante.
  • El mindfulness supone la posibilidad de “reeducar” nuestra atención, volver a estar centrados en una única actividad, desarrollando nuestra conciencia y concentrándonos al máximo en una sola cosa, poniendo así nuestra energía en el presente o en la persona con la que estamos, en lo que está ocurriendo delante de nuestros ojos, consiguiendo al mismo tiempo estar más conectados con nosotros mismos.

Poco a poco y con la práctica necesaria podemos conseguir que el mindfulness no se restrinja sólo al tiempo de práctica de meditación, y que vaya paulatinamente impregnando nuestra vida. Multitud de estudios científicos demuestran que a través del mindfulness podemos aprender:

  • a gestionar mejor el estrés
  • a ser más conscientes de nuestras reacciones emocionales automáticas, ver con mayor claridad lo que ocurre cuando reaccionamos de forma automática y nos dejamos llevar por las emociones
  • a relacionarnos de otra forma con los pensamientos, tratándolos como lo que son, como productos de nuestra mente
  • a desarrollar la inteligencia emocional, la afectividad y compasión con nosotros mismos
  • a conocer mejor nuestros sentimientos más profundos y canalizar mejor nuestras emociones, y así mejorar nuestras relaciones con los seres queridos
  • a reconocer nuestras necesidades más profundas, conectando mejor con nuestras prioridades y deseos
    a tener más paz interior y a disfrutar más el presente, viviendo el día a día de forma más consciente, sin el “piloto automático”, y de forma más serena, levantando el pie del acelerador
  • a mejorar nuestra salud física y psíquica

Este curso, me dio las pautas y motivación inicial para incorporar a mi vida esta práctica, que si en un principio me parecía un factor que podía mejorar mi vida, a día de hoy me resulta una práctica imprescindible para mantener un nivel de vida saludable.

Raúl

Gracias al curso de mindfulness puedo pararme cada día, observar y vivir más consciente y en el presente. Una herramienta muy útil y potente.

Susana

Aprendí a convivir con sentimientos que no siempre te gustan, a parar en el caos de la rutina, a escucharme, a visualizar que no podemos controlar todo y que tampoco eso es necesario... a disfrutar de darte tiempo.

Rosa

El taller de Mindfulness Activo me ha resultado una experiencia completamente enriquecedora. Me fue muy útil en el momento que lo realicé ya que acababa de incorporarme al trabajo después de una baja por maternidad y me sentía algo perdida y bastante acelerada. Me ayudó muchísimo a estar más centrada y no dejarme arrastrar por la sensación de prisa. En general, mantener la práctica me ha sido muy útil para estar más presente con mi pareja y mis hijos, sin que la rutina y quehaceres diarios se lleven mi atención. Además, Francisco hace que el entrenamiento resulte muy fluido y que fácilmente cada participante pueda incorporarlo en su dinámica diaria.

Amalia

Había realizado distintos acercamientos al Mindfulness con anterioridad pero me costaba mucho llevar esa práctica a mi día a día. El taller de Mindfulness Activo del Instituto ACT me facilitó, de una manera muy natural y progresiva, ir incorporando la práctica, formal e informal, del mindfulness a mi día a día. Esto ha influido muy positivamente en distintos aspectos de mi vida, especialmente en mi relación con mis hijos, con mi pareja y en el cuidado que me dedico a mí misma. Francisco sabe trasmitir la esencia y las claves del mindfulness y guía al grupo para potenciar toda la riqueza del entrenamiento en grupo.

Rebeca

Decidí hacer el curso de mindfulness en un momento en que había llegado a un grado de angustia al que no era capaz de hacer frente. Supongo que por acumular a lo largo de los años situaciones difíciles, y además cuando mis hijos salieron de casa para hacer su vida, me hizo sentir una enorme soledad, aunque mi vida seguía siendo activa. Había acudido a un psicólogo y me ayudaron con algo de medicación, pero yo sentía que no avanzaba. Yo no quería pastillas, quería volver a disfrutar de la vida por mí misma. Fue mi hijo que vive en EEUU quien me dijo que él había asistido a algún curso de mindfulness para saber controlar el estrés del trabajo y estaba encantado. A pesar de que para mí suponía un esfuerzo importante desplazarme a Madrid todas las semanas siempre estaré agradecida a Francisco. En aquel momento me ayudó a meditar y me proporcionaba paz. Hoy, a pesar de que me cuesta ser constante, procuro cada día antes de levantarme hacer una meditación de media hora y siento que me ayuda a ser más consciente del presente. Creo que el grupo también ayudó a tener muy buen ambiente y por supuesto, la gran labor de Francisco para ayudarnos a estar presentes.

Estrella

Yo ya había tenido un primer contacto con esta técnica pero decidí asistir al grupo de Mindfulness, porque se ha convertido en algo fundamental en mi vida diaria y quería aprender más. Practicar Mindfulness me aporta por un lado, tener capacidad de atención y concentración en las tareas que hago a diario; por otro lado, saber parar y escucharme a mí misma, tener el espacio "aquí y ahora" para observarme, identificar mis pensamientos y emociones, contemplar mis reacciones y ser compasiva conmigo misma. Todo ello me ayuda a conocerme más y seguir el camino para ser a nivel personal y profesional, quien quiero ser. La experiencia de grupo la viví como fundamental por el enriquecimiento que aporta (escuchar y compartir otros testimonios te da puntos de vista que a veces no se tienen en cuenta). Aprendí nuevas técnicas, formas de practicarlo de forma autónoma y con ejercicios muy concretos, la importancia de aspectos que a mí se me habían pasado por alto o me costaba manejar (tiempos, silencios, "ruido mental")... En general en este curso pude descubrir un enfoque diferente planteado por el excelente profesor que nos acompañó en las sesiones y sin dudarlo, lo recomendaría a familiares y amigos que quieran aprender e iniciarse en esta práctica.

Sonia

Acudí al grupo de mindfulness porque me parecía una oportunidad muy buena para contactar conmigo misma, pararme, ver y disfrutar de lo que tengo a mi alrededor. Me sirvió para darme cuenta cuando voy corriendo a todos lados de lo que pierdo a mi alrededor y darme el permiso de parar y centrarme en lo importante. También para darme cuenta cuando tengo la cabeza a mil cosas y no soy capaz de atender a lo que o a quien tengo delante, parar y poder estar presente. Disfrutar de un café con una amiga, de una película, de una cena, de unas cañas… únicamente disfrutando, sin mirar el móvil, sin dejarme llevar por los pensamientos de lo que he de hacer mañana o lo que ya pasó. Para escuchar mi cuerpo cuando al hacer ejercicio físico o cuando me dejo arrastrar por los quehaceres diarios, poder parar un poco antes de llegar a estar exhausta y agotada. El grupo me ayudó a ver que cada uno a su manera vive acelerado y arrastrado por la rutina y el día a día, sin sentirme juzgada. Me sirvieron mucho los audios y el entrenamiento en práctica informal. Me pareció fantástico cómo Francisco lleva el grupo, siempre animándonos y motivándonos.

Eli

Acudí al grupo de mindfulness porque detecté que trataba de controlar casi todo lo que sucedía en mi entorno, desde aspectos más emocionales o personales, hasta comportamientos de los demás. Según iban avanzando las sesiones empecé a notar cambios, sobre todo en mi manera de responder ante ciertas situaciones y ante mí misma. Fui notando como iba dejando de ejercer control y empezaba a disfrutar más de mi día a día. Aprendí a conocerme un poco más a mí misma, a entender mis emociones y sensaciones, a no dejarme llevar por los pensamientos, y, lo más importante, a responder en vez de reaccionar ante cualquier evento tanto interno como externo. Recomiendo totalmente pasar por la experiencia de practicar mindfulness, ya que creo que caemos mucho en la tendencia de vivir de prisa y eso nos contamina bastante.

Irene

A través de la práctica del Mindfulness me he reencontrado con lo que es esencial en mi vida. He aprendido a relativizar, y de esa forma empequeñecer, mis agobios. Así consigo que mi mente acompañe a mi cuerpo en los lugares en los que estoy, en las actividades que realizo, sin tenerla ocupada en otros pensamientos de algo que, o bien sucedió, y por tanto no puedo cambiar, o bien no ha ocurrido, y por tanto no es real. Estoy en cuerpo y mente en el aquí y ahora.

Clara