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¿Cómo saber si tengo una depresión? ¿Hay algo que pueda hacer?

Por 18 septiembre, 2011 Sin comentarios
adultos

Las personas que se sienten deprimidas experimentan un malestar profundo que a veces puede adoptar la forma de apatía, desgana, tristeza o simplemente de falta de interés. Quienes se ven en esta situación, al verse sin energías, al sentirse desmotivados, suelen abandonar o posponer responsabilidades o actividades que antes realizaban sin esfuerzo, o bien limitar sus actividades a las imprescindibles.

En los casos más extremos, algunas personas pueden tener dificultades para levantarse de la cama por la mañana e incluso quedarse postrados en ella durante días. Para quienes viven estas circunstancias, es difícil encontrarle sentido a la vida y tienden a albergar pensamientos negativos sobre ellos, sobre su entorno o sobre el futuro. Cuesta ver que las cosas podrían ser de otro modo y sobre todo la persona se siente sin fuerzas para hacer nada que ayude a cambiar la situación, ni se ve capaz de desarrollar  ninguna actividad.

En ocasiones las personas que se ven así no se sienten comprendidas por sus familiares o amigos, que, intentando ayudarles, pueden quitar importancia a su malestar o hacerles sentir culpables o responsables de su situación. Para que estemos hablando de un problema que pueda requerir ayuda psicológica es necesario que este estado se prolongue en el tiempo y empiece a tener consecuencias en la vida de la persona, es decir, no es lo mismo estar triste, o tener un mal día, que estar deprimido. En cualquier caso, tanto la tristeza como la depresión son reacciones naturales del ser humano, aunque en el caso de la depresión no es fácil salir sin ayuda profesional.

Si bien a veces es difícil identificar las circunstancias que puedan estar relacionadas con el malestar, en muchos casos la depresión tiene que ver con experiencias de pérdida no superadas: pérdida del trabajo, de la pareja, de un ser querido, una decepción causada por un buen amigo, comprobar que las personas o las cosas no son como uno esperaba… Algunas personas se deprimen cuando su vida cambia y encuentran dificultades para adaptarse a esos cambios, por ejemplo cuando los hijos se marchan de casa, cuando uno se jubila, ante un problema económico o cuando uno ha sufrido alguna enfermedad o problema físico que ha supuesto algún tipo de limitación o ha tenido consecuencias en su imagen externa. A veces la depresión también puede estar relacionada con otros problemas psicológicos que se arrastran desde hace tiempo (ansiedad, obsesiones…) y que al no haber encontrado solución, llevan a que la vida de la persona se vaya limitando… En otros casos, la depresión aparece después de haber sufrido un cúmulo de situaciones dolorosas a lo largo de la vida (maltrato, abandono, soledad…).

En multitud de casos no es nada fácil superar esta situación, y ocurre a veces que personas con muchos recursos en su vida familiar o laboral y que hasta el momento se las habían arreglado bien en la vida para salir adelante, afirman sentirse desbordadas e impotentes. La cuestión es que, aunque uno disponga de recursos para resolver muchos problemas, siempre puede surgir una situación nueva que nos supere.

Lo primero que es necesario para poder salir es reconocer el problema. Luego, valorar la posibilidad de buscar ayuda una vez que uno ya ha intentado superarlo por sí mismo y no lo ha conseguido. Un psicólogo puede ayudar a adquirir nuevas estrategias que nos permitan hacer frente a la situación y encontrar de nuevo sentido a la vida. Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso se enseña a la persona a que aprenda a vivir con su malestar y a ponerse de nuevo en marcha, haciendo sitio a las emociones y dando pasos relacionados con aquellas facetas de la vida que, a pesar de todo, siguen siendo importantes.