A través de la siguiente práctica de atención plena nuestra compañera Paula F. Ruiz te guía en la visualización de tu lugar seguro. Date permiso para emprender este viaje y comenzar a frecuentar ese rincón en tu interior en el que morar con armonía y plenitud incluso en medio de las circunstancias más limitantes o difíciles para ti.
Sería un regalo para nosotros que decidieses compartir algo de tu experiencia con esta práctica en los comentarios.

Ninguna solución conducirá al crecimiento hasta que afrontemos por completo la situación presente y nos abramos a ella con atención plena, permitiendo que la aspereza de la situación misma lime nuestros cantos afilados. En otras palabras, debemos estar dispuestos a que la vida se convierta en nuestro maestro (Kabat-Zinn, 2009).

Estas palabras de Jon Kabat-Zinn parecen tomar en estos tiempos más sentido que nunca, ¿no es así? En una situación de crisis como la que vivimos, en la que estamos expuestos a dificultades, problemas y a experiencias emocionalmente dolorosas, Jon Kabatt-Zinn nos hace una invitación a que, frente a la lucha y la evitación de las vivencias internas que nos traen estas circunstancias, nos abramos a experimentar la vida con todo lo que este momento nos trae, dejando que ésta nos moldee y enseñe a través también de las experiencias más incómodas. Y nos plantea algo más: ¿por qué motivo deberíamos sospechar que las cosas serían diferentes o mejores en algún otro lugar? (Kabat-Zinn, 2009).

A menudo invertimos gran cantidad de energía tratando de acelerar el curso entre un minuto y otro con la ilusión de aventajarnos así sobre el dolor, la incertidumbre o la inquietud. En ocasiones nos sentimos incapaces de habitar el mismo instante que cualquiera de estos invitados que nos resultan tan desagradables y que se alojan con nosotros durante esta cuarentena. ¿Cuántos de los minutos que tiene el día estás en realidad tratando de transportarte a otro momento, a otro lugar? ¿No es cierto que en estas semanas, cuanto más deprisa hacemos las cosas en un intento por paliar la inquietud, más ansiosos e impacientes nos volvemos? ¿No es cierto que estas semanas, cuanta más información consumimos para reducir nuestra incertidumbre, más preocupados o decepcionados nos sentimos? Qué paradójico, ¿verdad? Y podríamos elaborar así una larga lista con numerosas estrategias que utilizamos para escapar del momento presente, como si más allá, en el minuto siguiente, en la tarea siguiente, en un escenario distinto, fuésemos a hallar el antídoto contra ese malestar.

Bien, tengo dos noticias para ti: La primera es que no puedes escapar del momento presente por el mero hecho de que todo lo que existe, todo lo que ocurre y todo sobre lo que se construye cualquier hipotético escenario futuro, es este momento presente. No puedes escapar de este segundo porque este segundo que estás viviendo es todo lo hubo, hay y habrá. La segunda tal vez te suene algo más alentadora y es que aquello que andas buscando, ese antídoto, esa seguridad, presencia, plenitud, etc., existe también en el momento presente, en este segundo, y se encuentra mucho más cerca de lo que piensas. Lo llevas contigo, dentro de ti. Por fortuna, de eso tampoco puedes escapar, aunque sí habrás de elegir emprender un viaje consciente para encontrarlo.

En psicología llamamos a este rincón de plenitud el lugar seguro. Es un recurso que puedes utilizar cada vez que sientas esa sensación de urgencia por escapar de ti mismo, cada vez que te notes inundado por el malestar, la inseguridad, la sensación de peligro o el pánico. También puedes visitarlo cuando te encuentres sereno y tranquilo, como un regalo o deleite para ti.

Ay, tanto tiempo y energía invertidos empeñándonos en huir y puede que lo que nos esté pidiendo la vida, ahora más que nunca, sea volver. Volver a casa. Volver a ese lugar seguro que siempre hemos llevado con nosotros.

¿Por qué no soltar y admitir que también podríamos estar perfectamente cómodos donde quiera que estemos? En ese preciso instante entramos en contacto con la esencia de nuestro ser e invitamos a la atención plena a entrar y curarnos (Kabat-Zinn, 2009).